Partir de los servicios que utilizas
La primera consulta debe distinguir calefacción, agua caliente y una posible necesidad de refrigeración. Puede que el sistema actual atienda solo parte de esos servicios. Para comparar el cambio hay que conocer qué se conserva y qué asumirá la nueva instalación.
Aporta facturas, horarios y descripción de las estancias que se climatizan. Si el uso del inmueble va a cambiar, se presenta como otro escenario. Una previsión de consumo no debe mezclar la situación actual con necesidades futuras sin explicarlo.



